De
repente fue tomando sentido la vida, después de tanto ir y venir,
ser y no ser.
Pudimos encontrar un camino: ¡EL CAMINO!.
Tanta
oscuridad que aplacaba a la mente, fue tomando una copa de luz, como
si de una se fueran encendiendo miles de velas dando razones para
seguir adelante.
Y el camino… en el camino supe encontrarte y encontrarme, una vela de belleza interna se encendió en mi. ¡Basta de
luciérnagas de una noche!. Pero como toda vela, el pabilo se
desgasto, ya no brilla llama.
Tuve
que salir a encontrar otra, es necesario y se encuentra sin buscar.
Mis sinceros mis ojos al ver como las cosas se
fueron dando, se llenaron de confianza y tranquilidad.
Ya
no se detienen mis pasos, en ningún lugar
La
gente demente en esta ciudad
Me
sabe cuidar, me supo descuidar
Racional
siempre seré, es la verdad
Mi
sentido no se va a escapar